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DE PAREJA A PADRES

Posted by on 3:24 pm in Blog de Biem | 0 comments

DE PAREJA A PADRES

Cómo seguir siendo una pareja después de haber sido padres.

¿Por qué nos cambia tanto la llegada de un hijo?

Todo ese tiempo libre que teníamos después del trabajo ahora será el tiempo más ocupado; las noches de juerga y los domingos entre sábanas se quedarán sólo en un recuerdo; y decirle a la pareja “Eres lo que más quiero en el mundo” no será completamente cierto, habría que agregar “Bueno, uno de los que más quiero”.

A partir de la llegada del hijo para mantener la sensación de satisfacción en pareja una de las claves será el reparto de nuestro tiempo, habrá que mantener tiempo para la familia (que se verá muy ampliado), tiempo para la pareja (que implicará un esfuerzo extra porque el cansancio nos hará perezosos), tiempo para cada uno y tiempo para los amigos. En la medida que respetemos esta partición aunque se vean afectadas en cantidad, aumentamos la probabilidad de salir reforzados de la experiencia de ser padres.

Un hijo también cambia lo que somos. La mujer de mi vida es la madre del niño y/o el padre de mi hijo es mi pareja. En este proceso de pasar de pareja a padres se trata de poder sumar. Hay que conciliar ambos roles, asumir el nuevo sin abandonar lo que ya somos y no siempre resulta fácil.

Aunque seas una persona muy equilibrada, convertirse en madre/padre es conmocionante.

El bebé es muy nuevo y no se sabe bien qué puede pasar, la incertidumbre sobre cómo actuar marca los primeros días. A medida que pasa el tiempo, la sensación de zozobra desaparece y la pareja se siente más tranquila pero la actividad incesante continúa: la comida, los pañales, los gases… Cada tres horas se repite el ciclo. ¿Cómo encontrar tiempo para una ducha o un cambio de ropa? ¿Cómo superar el cansancio y atender otras áreas de la vida?

La clave está en compartir

Es necesario compartir el cuidado del hijo. Sobre todo al principio, si la pareja es capaz de apoyarse mutuamente, podrá compartir tareas y que cada cual ocupe su sitio en la familia sin que nadie resulte sobrecargado.

Las claves para que todo vaya bien desde el comienzo son:

 

  • Distribuirse los cuidados del hijo. Ej: el que llega más tarde lo puede bañar, mientras el otro se toma un tiempo y retoma la cena del niño. Hay que desembarazarse de prejuicios, los hombres no saben menos que las mujeres sobre los bebés. Los dos saben lo mismo: al principio nada y poco a poco, mucho. Así que desde que nace el hijo se puede ejercer de padres: cogerle en brazos, cambiarle el pañal, alimentarle, aliviarle los gases, pasar tiempo con él.
  • Saber que además del bebé hay una relación de pareja que cuidar. Pe: elaboremos una agenda de actividades algunos ejemplos de lo que puede contener es: salgamos, al menos un viernes al mes el plan lo establecerá cada vez un miembro de la pareja, marquemos una frecuencia de relaciones sexuales, utilicemos el final del día para charlar 10 minutos. Y sobre todo…no nos quedemos en buenas intenciones el cansancio no puede ser la razón por la que no cumplamos los compromisos adquiridos ¿o es que dejamos de ir a trabajar por pereza?
  • Darse tiempo para adaptarse sin obsesionarse con que salga todo bien a la primera. EJ: todos los niños lloran y no siempre sabemos lo que les pasas, es poco probable que disfrutes el primer baño de tu hijo.

 

De los cuidados que se prodiguen depende gran parte del bienestar emocional de la pareja. Las caricias, abrazos, piropos, las manifestaciones de deseo que se prodiguen, es clave para sostener la pareja y afrontar juntos la paternidad.

 

SUPERNANNY de PADRES Y PAREJA

Posted by on 4:22 pm in BIEM en los Medios | 0 comments

SUPERNANNY de PADRES Y PAREJA

La familia constituye el proyecto vital de la pareja. La pareja necesita cuidarse mientras pone en marcha su proyecto.

 

http://www.lavanguardia.com/vida/20160503/401529625253/supernanny-hijos-distorsiones-pareja.html

QUÉ CONTARLE SOBRE SEXO

Posted by on 4:06 pm in Blog de Biem | 0 comments

QUÉ CONTARLE SOBRE SEXO

 

 

Rosa es la madre de Clara de 15 años. Hoy se ha escandalizado leyendo una noticia sobre un adolescente muy enfermo que había pedido a sus padres cómo último deseo, que una famosa actriz le hiciera una felación. A lo que la actriz se negó, para disgusto de los progenitores del susodicho.

Independientemente de la rocambolesca historia. Rosa se plantea si su hija, de la misma edad que el protagonista de la noticia, ha aprendido el término felación y le preocupa no saber cuanta información maneja sobre sexo y  donde la obtiene.

Así que Rosa pone encima de la mesa de la cocina la noticia y espera a que Clara la lea. Entonces suelta un: “¿has visto que fuerte?” A lo que Clara, algo sonrojada contesta: “la verdad que sí”.

Animada con la respuesta de su hija, Rosa incluye el término en cuestión en su discurso “No te creas que una foto firmada o una conocerla en persona. Sino nada menos que una felación. Seguro que no sabe ni qué es eso”. Clara, animada por el tono jocoso de su madre contesta: “venga mamá, claro que lo sabe” y entre risas ambas inician una conversación sobre el adolescente de la noticia. Comentan lo que a cada una le parece tanto la petición del hijo, como la reacción de los padres y la actriz, sobre el tema.

No es eficaz “tener la gran charla sobre sexo” cuando llega la adolescencia y los padres se echan a temblar. La educación sexual es un proceso paulatino que requiere que se hable en casa con naturalidad en función de las preguntas que vaya haciendo tu hijo. Aún así, cuando llega la adolescencia casi todos los padres se plantean: qué contar, hasta dónde llegar y cómo hacerlo. Siguiendo el ejemplo de Rosa, hay claves que no fallan:

  • Dar respuesta a todo lo que pregunte. Si no buscará la información en otro sitio y tal vez, no estés de acuerdo con la respuesta que obtenga.
  • Escucha cuando pregunte. Empieza pidiendo que te cuente por qué surgió su curiosidad. Si te habla con el típico “tengo un amigo qué” síguele la corriente porque es más fácil hablar de un tercero que de uno mismo y tu mensaje llegará a dónde quieres que llegue, a tu hijo.
  • Utiliza un leguaje que entienda. No des clases magistrales, le aburrirás y evitará volver a preguntarte o contar con tu opinión. Si tienes que utilizar términos como cunnilingus, felación, masturbación… ¡hazlo! Es muy tranquilizador que habléis el mismo idioma y le generará confianza, a la par que añade claridad a la conversación.
  • Buscar cualquier situación propicia para sacar el tema. No sientes cátedra, no seas moralizante y utiliza el humor. Una película, una noticia, una situación que hayas visto cualquier dato puede ser útil para iniciar una conversación del tema.
  • Enséñale a decir NO. “Cuando estés preparado, cuando lo consensues con tu pareja, cuando te apetezca” (elige el criterio en función de las características de tu hijo). Pero nunca por presión del grupo, la pareja o cualquier otra razón externa que no tenga que ver con lo que él quiere.

 

Es muy probable que tus hijos no te cuenten cuando han tenido su primera relación sexual, puede que ni siquiera su primer beso en la boca. No es necesario para que crezcan con un criterio claro acerca de las relaciones sexuales. Si lo es: saber que cuentan contigo en el momento que les haga falta, encontrar un foro donde hablar de sus inquietudes y/o dudas y saber que en casa no existe ningún tema tabú.

Un saludo

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