DUCHARSE SOLO

En algún momento el baño del bebé tiene que convertirse en ducharse solo. Habrá que controlar y supervisar, pero debemos premiar su autonomía.

La mayoría de los niños son capaces de lavarse solos entre los 5 y los 7 años. Ser autónomos en su higiene es bueno para ellos y para sus padres, que podrán ir delegando esta tarea y ganando tiempo para sí mismos.

Como toda nueva conquista, no surge de la noche a la mañana. Estos son los pasos previos para que llegue el momento de ducharse solos:

  • Desde bebés, hemos repetido la rutina del baño cada día, de manera que el niño ha adquirido el hábito de higiene a base de hacerlo de la misma manera, en el mismo sitio y a la misma hora.
  • El niño es consciente de que la higiene influye en las relaciones sociales: estar sucio genera rechazo en los demás y puede provocar la burla de sus compañeros. Además, es una falta de respeto presentarse ante los otros con aspecto descuidado o mal olor.
  • Hemos predicado con el ejemplo. El niño ve que ducharnos es importante para nosotros.
  • Alabamos cuando está limpio, lo bien que huele y lo guapo que está recién lavadito.
  • Habitualmente le dejamos practicar en su autonomía, cuando quiere frotarse con la esponja o utilizar la ducha él solo.

 

Cómo saber si están preparados

Algunos comportamientos nos indican que ya pueden estar capacitados:

  • El tiempo de juego en la bañera se reduce.
  • Cuando se quedan a solas un momento en el cuarto de baño no lo dejan como si fuera Aquapark.
  • Quieren manejar la ducha ellos aunque estemos nosotros delante.
  • Saben frotarse con la esponja y obedecen instrucciones sobre cómo hacerlo, recuerdan el ritual que se les ha enseñado para no olvidar ninguna parte de su cuerpo.
  • No se escurren en la bañera o en el plato de ducha, son capaces de guardar el equilibrio y tienen suficiente agilidad para entrar y salir solos.

 

Período de transición

Cuando pensemos que va siendo el momento, si el niño no lo pide, le animaremos “cómo ya eres mayor, puedes ducharte tu sólo” .Entonces nos  retiraremos y señalaremos cualquiera de las cosas que haga solo.  “¿Todo bien?” , “¿Te preparo ya el albornoz?”…

Habrá que estar pendientes hasta que veamos que ya no nos necesita y que es capaz de organizar su aseo de principio a fin, pero puede que durante algún tiempo prefiera que nosotros regulemos la temperatura y el caudal del grifo o que le ayudemos a secarse bien o a deserrendedarse el pelo.

 

Toca revisión

Que sean capaces de ducharse solos no significa que no debamos supervisar su tarea. Prácticamente hasta los 12 años habrá que comprobar que las orejas o las uñas están limpias o que se aclaran el pelo adecuadamente.

Otro punto importante es que el niño acepte las rutinas previas y posteriores al baño. Da igual si fijamos la hora por la noche o por la mañana, pero avisaremos unos minutos antes de que se acerca el momento de bañarse para que recoja, termine lo que está haciendo y prepare su ropa.

Si necesita nuestra ayuda para el suavizante del pelo, para cortar las uñas o secar la espalda, se la brindaremos sin problemas, pero siempre elogiaremos sus avances y sus progresos para hacerse mayor y ser autónomo.

Además, le asignaremos una tarea que será su responsabilidad: pasar la ducha por la bañera y dejarla limpia para el siguiente, llevar la ropa sucia al cesto destinado a ello…

 

Para finalizar, le diremos cuánto nos gusta cuando está recién bañado, lo bien que huele y lo mucho que nos ayuda desde que se ocupa de hacer sus cosas, acompañando el comentario de un beso.

Author: admin

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